¿Qué hacer si tu casero no atiende reparaciones urgentes?
Qué hacer si tu casero no atiende reparaciones urgentes: pasos legales, burofax, plazos y cómo exigir solución sin perder derechos como inquilino.
Índice
- ¿Cuándo es una reparación urgente?
- Obligaciones del casero según la LAU
- Documenta el problema: pruebas que necesitas
- Comunica por escrito: burofax y otros canales
- Plazos de respuesta y qué hacer si no contesta
- Reparación a cargo del inquilino y reembolso
- Renta: reducción, indemnización y resolución
- Seguros, comunidad y servicios públicos
- Errores frecuentes y cómo evitarlos
- Preguntas frecuentes
¿Cuándo es una reparación urgente?
En el contexto del alquiler, se considera reparación urgente toda incidencia que afecte a la habitabilidad mínima, a la salubridad o a la seguridad de la vivienda. No se trata de simples molestias: son fallos que impiden un uso normal del inmueble o generan riesgo inminente. Ejemplos típicos incluyen una fuga de agua que puede causar daños a la vivienda o a terceros, la avería completa de la calefacción en temporada fría, cortes eléctricos por fallo de la instalación, rotura de cerraduras que comprometen la seguridad o desprendimientos en techos y fachadas. También se incluyen plagas que pongan en riesgo la salud, siempre que su origen no sea imputable al inquilino por un uso negligente.
La urgencia no depende solo de la rapidez del inquilino en comunicar, sino de la naturaleza del daño y su impacto. Un grifo que gotea no es lo mismo que una tubería reventada; un radiador que calienta poco no equivale a quedarse sin calefacción durante una ola de frío. Al evaluar la urgencia, piensa en tres criterios: riesgo (para personas o bienes), habitabilidad (si puedes seguir viviendo dignamente) y proporción (si la espera agrava el daño). Si una espera razonable multiplica los perjuicios, la incidencia tiende a ser urgente.
Checklist rápida: ¿Hay riesgo eléctrico o de incendio? ¿Se está inundando la vivienda? ¿Se compromete el acceso o el cierre seguro? ¿La temperatura interior es insalubre? ¿Puede afectar a vecinos o elementos comunes?
- Fugas y roturas en conducciones de agua o gas.
- Averías eléctricas que causan apagones repetidos o chispazos.
- Calefacción o ACS inoperativas en épocas críticas.
- Rotura de cerradura o puerta que impide asegurar la vivienda.
- Goteras intensas, techos con riesgo de desprendimiento o humedades extendidas.
Obligaciones del casero según la LAU
La Ley de Arrendamientos Urbanos impone al arrendador la obligación de mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, realizando a su costa las reparaciones necesarias para conservarla en estado de servir para el uso convenido. Esto abarca tanto reparaciones ordinarias como extraordinarias, siempre que no sean imputables al desgaste por uso normal de elementos menores a cargo del inquilino. En especial, las reparaciones urgentes deben atenderse sin dilación, porque la inacción puede generar responsabilidad por daños y perjuicios, y eventualmente habilitar al arrendatario a resolver el contrato.
El arrendador, además, debe facilitar el acceso a técnicos y coordinar con la comunidad cuando el origen esté en elementos comunes (bajantes, cubierta, instalación general). No puede exigir al arrendatario que asuma costes estructurales ni desplazar las obligaciones con cláusulas abusivas. Tampoco puede condicionar la reparación al pago de deudas no relacionadas ni a la firma de anexos que limiten derechos. La diligencia es clave: responder, programar la visita técnica y ejecutar la solución en plazos razonables teniendo en cuenta la urgencia y la disponibilidad.
Importante: las pequeñas reparaciones por desgaste ordinario derivado del uso (p. ej., cambio de bombillas, cisterna atascada por uso) suelen recaer en el inquilino, pero no las averías de instalación, vicios ocultos o daños estructurales.
- Conservar la vivienda habitable y segura.
- Asumir reparaciones de instalaciones generales (agua, gas, electricidad).
- Coordinar con la comunidad de propietarios cuando proceda.
- No trasladar al inquilino gastos que legalmente no le corresponden.
Documenta el problema: pruebas que necesitas
Para exigir una reparación urgente con eficacia, la prueba es tu mejor aliada. Desde el primer momento, toma fotografías y vídeos con fecha visible que muestren la incidencia, su evolución y el impacto en la vivienda. Conserva capturas de agua en el suelo, paredes abombadas, aparición de moho o cualquier signo de riesgo. Registra por escrito olores a gas, chispazos o disparos del diferencial. Si hay afectación a vecinos, pide que te envíen mensajería o correos que lo acrediten: demuestra tanto la urgencia como la transversalidad del daño.
Paralelamente, guarda facturas de compras imprescindibles (cintas de sellado provisionales, cubos, deshumidificadores temporales) y tickets de lavandería u hospedaje si te ves obligado a abandonar la vivienda algunas noches. Un parte del técnico o un presupuesto detallado pueden servir de peritaje inicial. Cuando la comunidad interviene, solicita copia del parte de asistencia y del informe del administrador. Cuanto más objetivo y verificable sea el material, más sólido será tu reclamo y mayor la presión para que el casero actúe.
Consejo práctico: crea una carpeta con fecha y un índice de evidencias (fotos, vídeos, comunicaciones, facturas) para adjuntarlo al burofax o a una eventual reclamación.
- Fotos y vídeos fechados de la avería y sus efectos.
- Mensajes y correos intercambiados con casero, administrador y vecinos.
- Presupuestos, partes técnicos y facturas de gastos inevitables.
- Registro de incidencias diarias (diario de daños y molestias).
Comunica por escrito: burofax y otros canales
La comunicación formal es decisiva para activar plazos y responsabilidades. Aunque puedes iniciar por teléfono o WhatsApp, debes enviar un requerimiento por escrito que deje constancia fehaciente de la fecha, el contenido y el destinatario. El medio más recomendable es el burofax con certificación de texto y acuse de recibo, en el que describas la avería, expliques por qué es urgente, adjuntes evidencias y requieras una solución en plazo breve. Incluye tu disponibilidad para permitir el acceso a técnicos y ofrece uno o dos huecos concretos para agilizar la intervención.
Complementariamente, reitera por correo electrónico y mensajería, adjuntando el justificante del burofax. Si el origen pudiera estar en la comunidad, copia al administrador de fincas. Evita tonos agresivos: lo importante es mostrar profesionalidad y crear un rastro documental impecable. Si la respuesta es evasiva o te exigen firmar renuncias, indícalo por escrito y reitera tu solicitud. Un buen requerimiento te posiciona de cara a reclamar gastos, reducción de renta o indemnización por daños.
Estructura recomendada del burofax: identificación de partes, descripción concreta de la avería y su urgencia, base legal, plazo de solución, ofrecimiento de acceso, advertencia de medidas (reparación por cuenta ajena, reembolso, reducción de renta, resolución).
Plazos de respuesta y qué hacer si no contesta
En reparaciones urgentes, el estándar razonable es actuar en horas o pocos días, según disponibilidad técnica y gravedad. Si has enviado un burofax, puedes otorgar un plazo de 24–72 horas para programar la intervención o adoptar medidas provisionales que mitiguen el daño. La clave es mostrar que has dado una oportunidad real al casero para cumplir. Si guarda silencio o la respuesta es dilatoria, documenta cada día de inacción y sus efectos.
Ante la falta de respuesta, puedes: (1) contratar la reparación imprescindible para evitar daños mayores, (2) conservar y remitir las facturas para su reembolso, (3) solicitar reducción de renta proporcional al tiempo y alcance de la afectación, y (4) si la habitabilidad está gravemente comprometida, plantear la resolución del contrato. Paralelamente, valora medidas cautelares si hay riesgo para la salud o el patrimonio (corte de suministro, cierre de llave de paso, desconexión de circuito). Mantén siempre abierta la puerta a una solución amistosa, pero sin renunciar a tus derechos.
Tip: si contratas tú la intervención, limita el encargo a lo estrictamente necesario para detener el daño o recuperar la seguridad; evita mejoras o sustituciones no imprescindibles para no abrir debate sobre costes.
Reparación a cargo del inquilino y reembolso
La ley permite al inquilino realizar por su cuenta las reparaciones urgentes cuando la pasividad del casero pueda agravar el daño. Para que el reembolso sea viable, debes haber comunicado la incidencia, otorgado un plazo razonable y conservar justificantes. Encarga la intervención a un profesional habilitado y exige factura con detalle de diagnóstico, materiales y mano de obra. Si hay piezas sustituidas, solicita que se consignen en la factura o que te entreguen las antiguas para acreditar la necesidad.
Tras la reparación, remite el parte, las fotos del “antes y después” y la factura abonada junto con un escrito de reembolso. Indica un IBAN y un plazo para el pago (p. ej., 7–10 días hábiles). Si el casero se niega, podrás compensar la cantidad con la renta en el siguiente periodo, siempre justificando documentalmente y sin exceder lo abonado. En conflictos complejos, es recomendable solicitar una pericial independiente o valorar un procedimiento de mediación previa, que además suele agilizar acuerdos y reducir costes.
No confundas: pequeñas reparaciones por desgaste normal pueden corresponderte; las averías de instalación o estructurales son del casero. La clave está en el origen y la entidad del daño.
Renta: reducción, indemnización y resolución
Cuando una avería urgente impide usar total o parcialmente la vivienda, procede plantear la reducción proporcional de la renta mientras dure la afectación. La proporción depende del impacto real: no es lo mismo perder un baño durante dos semanas que carecer de calefacción en toda la casa. Si además has incurrido en gastos necesarios (desplazamientos, lavandería, hospedaje temporal, deshumidificación), puedes reclamar su reembolso mediante justificantes. La inactividad del casero puede dar lugar a indemnización por daños materiales (muebles, ropa, equipos) y también por daños morales si se acreditan.
Si la habitabilidad queda seriamente comprometida y el arrendador no actúa, la resolución del contrato es una opción legítima, con devolución de fianza y, en su caso, penalización a cargo del casero. Antes de dar este paso, conviene advertirlo en un segundo requerimiento, ofreciendo una última oportunidad para reparar. La proporcionalidad y la buena fe fortalecen tu posición ante un eventual procedimiento judicial.
Estrategia: combina reducción de renta con un calendario de revisión: si en X días no hay solución, incrementa la reducción o planteas resolución. Mantén todo por escrito.
Seguros, comunidad y servicios públicos
No todas las reparaciones dependen únicamente del casero. Si el daño proviene de elementos comunes (bajantes, cubierta, fachadas), la comunidad de propietarios y su seguro multirriesgo deben intervenir. Comunica inmediatamente al administrador y solicita número de siniestro. A veces, el seguro del edificio cubre la causa y el del propietario o el tuyo como inquilino cubre el contenido dañado. Coordinar los seguros agiliza indemnizaciones y evita solapamientos. Cuando el origen es un tercero (vecino que inunda), reclama su póliza de responsabilidad civil.
Si se trata de cortes o incidencias de suministros públicos (agua, gas, luz) por fallos ajenos a la instalación privativa, abre incidencia con la compañía. Conserva el número de caso, partes técnicos y cualquier compensación ofrecida. En todos los escenarios, tu objetivo es no quedar “en tierra de nadie”: cada actor (casero, comunidad, aseguradoras, suministradoras) tiene un rol. Documenta, comunica por escrito y exige derivación correcta cuando alguien intente eludir su responsabilidad.
Truco operativo: crea una línea de tiempo con hitos (reporte, peritaje, visita técnica, reparación, indemnización) y compártela en tus comunicaciones para alinear a todas las partes.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
El error más habitual es confiar en llamadas o chats sin formalizar un requerimiento fehaciente; sin rastro documental, los plazos se desdibujan y la reclamación pierde fuerza. Otro fallo común es ejecutar reparaciones amplias sin acotar el encargo a lo estrictamente urgente, generando controversia sobre mejoras y costes. También se olvida a menudo comunicar a la comunidad cuando el origen podría ser común, lo que retrasa intervenciones clave. Por último, aceptar cláusulas de renuncia a derechos o compensaciones por la reparación es un riesgo: no firmes anexos sin asesoramiento.
Para evitarlos, define un protocolo: detección inmediata, evidencias, burofax, seguimiento por correo, y—si no hay respuesta—intervención mínima necesaria con factura y posterior reclamación. Mantén un tono profesional, evita confrontaciones y no dejes huecos: fechas, horas, técnicos y referencias de siniestro. Si la situación se complica, una mediación puede desbloquear acuerdos sin pleito. Y si la habitabilidad peligra, prepara una estrategia escalonada que contemple reducción de renta, reembolso de gastos y, llegado el caso, resolución.
Recordatorio: tus mejores aliados son la constancia fehaciente, la proporcionalidad de las medidas y la documentación exhaustiva de cada paso.
Preguntas frecuentes
¿Puedo reparar sin avisar? Solo en casos de urgencia real y riesgo de agravamiento, y habiendo intentado comunicar por escrito. Limita la reparación a lo imprescindible y guarda factura.
¿Puedo dejar de pagar el alquiler? Lo adecuado es pedir reducción proporcional y/o compensar gastos documentados. Suspender totalmente el pago sin base puede generarte problemas. Actúa con asesoramiento.
¿Y si el casero dice que es culpa mía? Aporta peritaje o parte técnico que determine el origen. Si es vicio de instalación o elemento común, no es imputable al uso ordinario del inquilino.
¿Qué plazo es “razonable” para una urgencia? Horas o pocos días, según gravedad y disponibilidad. En tu burofax, fija 24–72 horas para programar y ejecutar medidas provisionales.
¿Quién responde por daños a mis bienes? Dependerá del origen: casero, comunidad o tercero. Activa seguros y conserva evidencias y facturas para reclamar la indemnización correspondiente.
- Formaliza siempre por burofax con acuse de recibo.
- Adjunta evidencias y ofrece disponibilidad para la visita técnica.
- Si actúas tú, limita el encargo a lo urgente y pide factura detallada.
- Plantea reducción de renta proporcional y reembolso de gastos.
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