Cómo reclamar daños en la vivienda alquilada
Guía completa para reclamar daños en la vivienda alquilada: pasos, pruebas, plazos y vías legal y amistosa para inquilinos y propietarios.
Índice
- Qué se considera daño y marco legal
- Documentación y pruebas imprescindibles
- Comunicación al propietario y plazos
- Reparaciones urgentes vs no urgentes
- Cálculo de la indemnización
- Seguros y siniestros: cómo activar la cobertura
- Vía extrajudicial: burofax, acuerdos y checklist
- Vía judicial: tipos de procedimiento y costas
- Daños por comunidad y terceros: filtraciones y obras
- Preguntas frecuentes
Qué se considera daño y marco legal
Cuando hablamos de reclamar daños en una vivienda alquilada conviene distinguir entre daños por uso ordinario, desgaste por el tiempo y daños imputables a un incumplimiento o a un hecho fortuito cubierto por seguro. En términos prácticos, el desgaste normal —pintura que amarillea, pequeñas marcas por uso diligente— no genera responsabilidad del inquilino y se integra en el deber de conservación del propietario. En cambio, los desperfectos causados por un mal uso, negligencia, obras no autorizadas o falta de mantenimiento exigible sí pueden reclamarse. También son reclamables los daños materiales (paredes, suelos, carpinterías, instalaciones), los daños consecuenciales (por ejemplo, alimentos o mobiliario propios del inquilino estropeados por una fuga) y, en ciertos casos, los perjuicios económicos como el lucro cesante por inhabitación temporal.
La clave está en identificar quién debe conservar qué. El arrendador debe mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad y realizar reparaciones estructurales o de elementos que no se hayan deteriorado por culpa del inquilino. El arrendatario, por su parte, responde de pequeñas reparaciones derivadas del desgaste por uso y de los daños que haya causado él o quienes convivan o accedan por su autorización. Cuando un daño proviene de la comunidad de propietarios (tejado, bajantes, fachadas) o de un tercero (vecino, obra colindante), la legitimación puede extenderse a esos responsables o a sus aseguradoras.
Idea clave: Antes de reclamar, define el tipo de daño, su causa probable y la parte obligada a responder: propietario, inquilino, comunidad o tercero. Esta clasificación guiará el resto de pasos.
- Daño por mal uso o negligencia: reclamación a quien lo causó.
- Defecto estructural o instalación común: propietario o comunidad.
- Hecho fortuito cubierto por póliza: activa el seguro y conserva los partes.
Documentación y pruebas imprescindibles
La prueba sostiene cualquier reclamación. Empieza por recopilar el contrato de arrendamiento y, si existe, el acta de entrega o inventario inicial con fotografías. A continuación, genera un registro cronológico del siniestro: fecha en que aparece el daño, evolución (por ejemplo, filtraciones que se agravan con la lluvia), comunicaciones cruzadas y visitas técnicas. Las fotografías y vídeos con sello temporal son esenciales; toma planos generales para contextualizar y primeros planos para el detalle, incluyendo una referencia de escala (regla o moneda).
Solicita presupuestos de reparación y, cuando la cuantía sea relevante o la causa discutida, valora un informe pericial que determine origen, extensión y coste. Conserva facturas y tickets de gastos urgentes (deshumidificadores, tapados temporales, limpieza), así como partes de seguro y respuestas del perito de la aseguradora. Si el daño afecta a salud o seguridad (mohos extensos, riesgo eléctrico), pide constancia por escrito de un técnico competente o del servicio municipal. En caso de responsabilidad de la comunidad, solicita al administrador el libro de mantenimiento, partes de avería y acuerdos de la junta.
- Contrato + inventario/estado inicial.
- Fotos/vídeos con fecha y escala.
- Presupuestos comparados (al menos 2–3).
- Parte de seguro e informe pericial.
- Comunicaciones por escrito y acuses de recibo.
Comunicación al propietario y plazos
Una reclamación eficaz empieza con una comunicación clara y fehaciente. Notifica por burofax con certificación de texto y acuse o por un medio pactado en el contrato que deje constancia (correo electrónico con acuse, plataforma de mensajería del administrador). Describe el daño, adjunta fotos, propone solución y asigna un plazo razonable para responder o reparar, teniendo en cuenta la urgencia y el riesgo. En caso de reparaciones urgentes que afecten a la habitabilidad o seguridad, informa de que procederás a realizarlas y detalla la repercusión de su coste a quien corresponda.
En materia de plazos, actúa pronto. La dilación puede agravar los daños y complicar su atribución. Si el propietario no contesta o se niega, reitera la comunicación y advierte de que iniciarás mediación o acciones legales. Para proteger la posición probatoria, evita comunicaciones verbales sin confirmación posterior por escrito. Guarda los resguardos de envío y correos como evidencia.
Sugerencia práctica: estructura el aviso con: (1) hechos y fechas; (2) pruebas adjuntas; (3) base contractual; (4) requerimiento concreto; (5) plazo; (6) advertencia de pasos siguientes.
Reparaciones urgentes vs no urgentes
Diferenciar la urgencia permite decidir quién actúa primero y cómo se gestiona el gasto. Son urgentes las reparaciones que inciden en seguridad (fugas eléctricas), salubridad (filtraciones activas, moho extendido) o habitabilidad (avería total de calefacción en invierno). En tales supuestos, si el propietario es renuente o inalcanzable, el inquilino puede intervenir para evitar daños mayores, documentando todo y comunicando de inmediato. El coste podrá repercutirse al obligado según la causa: estructura e instalaciones generales recaen típicamente en el propietario; daños por mal uso en el inquilino.
En reparaciones no urgentes (pinturas, pequeños ajustes), conviene esperar la autorización del responsable para no asumir costes o incumplir el contrato. Evita realizar obras de mejora sin permiso, pues podrían considerarse alteraciones no consentidas. Para todas las actuaciones, solicita presupuestos detallados y pide al técnico que documente el origen del daño (por ejemplo, “rotura de bajante comunitaria”). Esa nota técnica es valiosa en una reclamación posterior ante aseguradora o juzgado.
- Urgentes: actúa, documenta y notifica el mismo día.
- No urgentes: pide autorización previa por escrito.
- Siempre: guarda facturas y partes técnicos con diagnóstico.
Cálculo de la indemnización
La indemnización debe reintegrar el daño sin producir enriquecimiento injusto. Para daños materiales, la referencia es el coste de reparación según presupuesto o factura. Si la reparación no es viable o supera el valor del bien, se atiende al valor de reposición aplicando, cuando proceda, depreciación por antigüedad y uso. Los daños en bienes del inquilino (muebles, ropa, electrodomésticos) se valoran con tickets, facturas y, si faltan, con estimaciones coherentes y pericial.
También pueden reclamarse perjuicios económicos directamente vinculados: días de inhabitación, pérdida de alquiler si eres propietario y la vivienda quedó vacía por el siniestro, gastos de hotel o guardamuebles cuando sean razonables y proporcionados. Aporta justificantes y establece una relación causal clara con el daño. Cuando interviene una aseguradora, revisa límites de póliza, franquicias y exclusiones (por ejemplo, daños estéticos o por falta de mantenimiento).
- Base: coste de reparación o valor de reposición.
- Incluye gastos conexos (limpieza, alojamiento) con factura.
- Apoya con peritaje para cuantías discutidas.
Seguros y siniestros: cómo activar la cobertura
En alquiler es frecuente que existan dos pólizas: la del propietario (continente y, a veces, contenido de propietario) y la del inquilino (contenido propio y RC familiar). Si el origen del daño está en un elemento del continente (bajante, cubierta, instalación fija), suele activarse la póliza del propietario; si el inquilino causa el daño a terceros (por ejemplo, dejar abierto un grifo que inunda al vecino), entra la responsabilidad civil de su seguro.
Para tramitar, comunica el siniestro de inmediato a la aseguradora correspondiente, aporta fotos, lista de bienes afectados y presupuestos. Atiende la visita del perito y solicita copia del informe pericial. Si la compañía rehusara o indemnizara a la baja, pide por escrito los motivos y contrástalos con un contraperitaje. Recuerda que, aunque el seguro pague, puedes seguir reclamando el remanente no cubierto (franquicia, límites).
- Identifica qué póliza corresponde por origen del daño.
- Da parte en plazo; guarda el número de expediente.
- Impugna valoraciones insuficientes con informe técnico.
Vía extrajudicial: burofax, acuerdos y checklist
Antes de acudir a juicio, lo más eficiente es agotar la vía amistosa. Remite un burofax con el relato de hechos, cuantificación del daño y propuesta de solución: reparación a cargo del responsable, reembolso de gastos y, si procede, compensación por inhabitabilidad (p. ej., descuento proporcional en la renta durante el periodo afectado). Adjunta un cuaderno de pruebas (fotos, presupuestos, parte de seguro) y fija un plazo de respuesta. Para facilitar el acuerdo, ofrece alternativas: “reparación por su técnico en 5 días o aceptación de nuestro presupuesto”.
Si se alcanza un consenso, formaliza un acuerdo escrito con fecha, importe, forma de pago, renuncia a acciones por lo ya satisfecho y compromiso de ejecutar trabajos en plazo. Cuando no hay respuesta o esta es negativa, documenta el intento de conciliación mediante mediación o acto de conciliación y prepara la vía judicial con el expediente ordenado.
Checklist de burofax: hechos, pruebas, cuantía, fundamento contractual, requerimiento, plazo, advertencia de acciones, datos bancarios o cita para inspección.
Vía judicial: tipos de procedimiento y costas
Si la negociación fracasa, la reclamación puede plantearse por juicio verbal o ordinario según la cuantía y complejidad. La demanda debe describir con precisión los hechos, identificar la causa del daño, cuantificar la indemnización y acompañar todas las pruebas: contrato, comunicaciones, informes, facturas. Es útil solicitar, además del principal, los intereses desde el requerimiento y la condena en costas cuando haya resistencia injustificada.
Antes de demandar, revisa si existe mediación o conciliación previa disponible en tu jurisdicción y la viabilidad económica del pleito: costes de abogado, procurador, peritos y el tiempo de tramitación. En ocasiones, una propuesta transaccional firme basada en un peritaje sólido conduce a un acuerdo a mitad de camino que ahorra meses de litigio y gastos.
- Demanda clara: hechos, causa, cuantía, pruebas.
- Intereses y costas: solicítalos expresamente.
- Valora mediación para acelerar el cobro.
Daños por comunidad y terceros: filtraciones y obras
Muchas reclamaciones por daños en viviendas alquiladas tienen su origen en elementos comunes (cubierta, patio, bajantes) o en obras de terceros. En filtraciones desde el tejado o bajante, el responsable suele ser la comunidad de propietarios o su aseguradora. El inquilino debe comunicar al propietario y al administrador para que activen la póliza y atiendan las reparaciones. Si el daño proviene de un vecino (rotura de su instalación), la reclamación se dirige al vecino causante y a su seguro de responsabilidad civil.
Documenta el origen con fotos de zonas comunes, informes de fontanería y, si es posible, actas del administrador. En obras colindantes, solicita datos de la constructora y del seguro decenal/RC. No olvides que pueden coexistir responsables concurrentes, debiendo distribuirse los importes según su participación. Mientras se resuelve, exige medidas provisionales para contener daños (canalizaciones temporales, sellados) y acuerda la reparación estética interior una vez solucionada la causa.
Tip: pide por escrito al administrador el número de expediente de la aseguradora de la comunidad y el informe del perito; acelera tiempos y evita duplicidades.
Preguntas frecuentes
¿Puedo dejar de pagar el alquiler si hay daños? No es recomendable suspender unilateralmente la renta. Puedes requerir la reparación, negociar una rebaja proporcional por inhabitabilidad y, si no hay respuesta, acudir a mediación o demandar. Documenta el impacto real (habitaciones inutilizadas, días).
¿Quién arregla una fuga en el baño? Si es un elemento privativo por antigüedad o vicio oculto, normalmente responde el propietario. Si la causaste por mal uso, responde el inquilino. Si el origen está en la columna de bajantes, suele responder la comunidad.
¿Qué hago si el seguro rechaza mi siniestro? Pide rechazo motivado por escrito, revisa la póliza (coberturas y exclusiones) y encarga un contraperitaje. Con esa base, reclama a la aseguradora o plantea acción contra el responsable directo.
¿Pueden descontar la reparación de la fianza? Solo por daños imputables al inquilino acreditados. El desgaste normal no justifica retención. Si hay abuso, reclama con prueba y, en su caso, por vía judicial.
¿Cuándo conviene un perito? En daños de cuantía relevante, origen discutido o cuando el contrario niega la causa. Un buen informe técnico acelera acuerdos y fortalece la demanda.
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