Contrato de alquiler con muebles rotos: cómo actuar
Guía completa para actuar ante un contrato de alquiler con muebles rotos: derechos del inquilino, obligaciones del casero, reclamaciones y modelos útiles.
Índice
- ¿Qué significa alquilar con muebles rotos?
- Marco legal básico en alquiler amueblado
- Revisión inicial e inventario del mobiliario
- Derechos del inquilino ante muebles dañados
- Obligaciones del propietario y límites
- Cómo actuar si descubres muebles rotos al entrar
- Muebles que se rompen durante el contrato
- Fianza, desperfectos y retenciones indebidas
- Cómo reclamar y modelos de comunicación
- Errores frecuentes y cómo evitarlos
- Consejos prácticos antes de firmar y al salir
- Preguntas frecuentes
¿Qué significa alquilar con muebles rotos?
Un contrato de alquiler con muebles rotos plantea dudas habituales: ¿quien debe reparar?, ¿puedo exigir un descuento?, ¿es legal que el casero entregue el piso con el mobiliario deteriorado? Entender el alcance de la expresión "alquiler amueblado" y qué se considera un mueble roto o en mal estado es clave para proteger tus derechos como inquilino y evitar conflictos al finalizar el contrato.
En un alquiler amueblado, el mobiliario forma parte esencial del objeto del contrato. No se trata solo de un "extra", sino de un elemento que ha influido en el precio de la renta y en tu decisión de alquilar. Por ello, el estado de conservación de los muebles, electrodomésticos y enseres debe ser adecuado para su uso normal, salvo que se haya pactado expresamente lo contrario y se refleje con claridad en el contrato y en el inventario.
- Se consideran muebles rotos aquellos que no cumplen su función básica (sillas que no se pueden usar, cama con somier hundido, armario que no cierra, etc.).
- También entran en juego los muebles deteriorados por el paso del tiempo, que pueden requerir sustitución o reparación si el desgaste es excesivo.
- Los electrodomésticos averiados (frigorífico, lavadora, horno) se equiparan a mobiliario a efectos prácticos en la mayoría de contratos.
Idea clave: si el anuncio o el contrato indican que la vivienda es "amueblada" o "totalmente equipada", se presume que los muebles y electrodomésticos deben estar en condiciones de uso normal, salvo que se haya advertido y aceptado expresamente su mal estado.
Marco legal básico en alquiler amueblado
En España, el marco general de los contratos de arrendamiento de vivienda se encuentra en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y, de forma supletoria, en el Código Civil. Aunque la LAU no entra al detalle de cada mueble, sí establece obligaciones generales de conservación y habitabilidad que afectan directamente al estado del mobiliario incluido en el contrato.
De forma simplificada, el propietario está obligado a mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, mientras que el inquilino debe usarla diligentemente y responder de los daños causados por un uso negligente o inadecuado. Esta lógica se traslada a los muebles y electrodomésticos que forman parte del alquiler.
- Obligación de conservación del arrendador: incluye las reparaciones necesarias para mantener la vivienda (y su mobiliario esencial) en condiciones de servir al uso convenido.
- Pequeñas reparaciones a cargo del inquilino: las derivadas del desgaste por el uso ordinario, siempre que sean de escasa entidad económica.
- Responsabilidad por daños: el inquilino responde de los daños causados por él, sus convivientes o invitados, salvo prueba de que se deben al uso normal o a vicios ocultos.
Aunque muchas cuestiones se resuelven por acuerdo entre las partes, las cláusulas que limiten de forma abusiva los derechos del inquilino (por ejemplo, obligarle a asumir todas las reparaciones de muebles viejos) pueden ser nulas si contradicen la normativa imperativa o resultan claramente desequilibradas.
Revisión inicial e inventario del mobiliario
El momento más importante para evitar problemas con muebles rotos es justo antes de firmar el contrato o en los primeros días de entrada en la vivienda. Una revisión detallada y un inventario bien elaborado son tu mejor defensa frente a reclamaciones futuras por desperfectos que ya existían.
El inventario debe describir no solo qué muebles hay, sino también su estado. Un simple listado de "1 sofá, 1 cama, 4 sillas" es insuficiente si no se indica si están en buen estado, presentan manchas, golpes, cojines hundidos, etc. Cuanto más concreto sea el inventario, menos margen habrá para discusiones al finalizar el contrato.
- Revisa cada estancia con calma: salón, dormitorios, cocina, baño, terraza y trastero si lo hubiera.
- Comprueba el funcionamiento de electrodomésticos: enciende la lavadora, horno, vitrocerámica, campana, frigorífico y aire acondicionado.
- Anota golpes, arañazos profundos, cajones que no cierran, patas cojas, colchones hundidos o manchados, puertas desencajadas, etc.
- Haz fotografías y, si es posible, vídeos con fecha, mostrando el estado real de cada elemento relevante.
- Solicita que el inventario se firme por ambas partes y se adjunte al contrato como anexo.
Consejo práctico: si detectas muebles rotos o en muy mal estado antes de entrar, pide que se recoja por escrito una de estas opciones: que el propietario se compromete a repararlos o sustituirlos en un plazo concreto, que se retirarán de la vivienda o que se ajustará la renta en compensación. Evita confiar solo en promesas verbales.
Derechos del inquilino ante muebles dañados
Cuando entras en una vivienda con contrato de alquiler amueblado, tienes derecho a disfrutar de los muebles y electrodomésticos en condiciones de uso normal, salvo que se haya pactado expresamente que determinados elementos se entregan en mal estado y así lo hayas aceptado. Si esto no se cumple, puedes exigir al propietario que cumpla con sus obligaciones.
Tus derechos concretos dependerán de si los desperfectos existían antes de la firma o han aparecido después, y de si afectan a elementos esenciales para el uso de la vivienda (cama, frigorífico, cocina) o a elementos accesorios (una mesita auxiliar, una lámpara decorativa, etc.).
- Reparación o sustitución: puedes solicitar que el propietario repare o sustituya los muebles rotos que formen parte del equipamiento comprometido.
- Reducción de renta: si no se reparan en un plazo razonable y afectan de forma relevante a tu uso de la vivienda, puedes negociar una rebaja de la renta proporcional.
- Resolución del contrato: en casos graves (por ejemplo, vivienda anunciada como amueblada pero sin mobiliario funcional básico), podrías plantear la resolución del contrato por incumplimiento.
- Indemnización de daños y perjuicios: si el incumplimiento te causa un perjuicio económico demostrable (por ejemplo, tener que comprar un frigorífico de urgencia), podrías reclamar su compensación.
Para ejercer estos derechos con garantías, es fundamental comunicar por escrito los problemas detectados, conservar pruebas (fotos, vídeos, informes técnicos) y dar al propietario un plazo razonable para actuar antes de adoptar medidas más drásticas.
Obligaciones del propietario y límites
El propietario no está obligado a ofrecer una vivienda de lujo, pero sí una vivienda que cumpla con las condiciones mínimas de habitabilidad y con lo anunciado en el contrato. Si se alquila como amueblada, debe proporcionar un mobiliario funcional y en estado razonable, acorde con la antigüedad y el precio del alquiler.
No obstante, la obligación de conservación del arrendador tiene límites. No está obligado a renovar muebles por simple estética ni a sustituir elementos que, aunque antiguos, siguen cumpliendo su función. Tampoco responde de los daños causados por un uso inadecuado del inquilino o por accidentes imputables a este.
- Debe asumir las reparaciones necesarias para que los muebles y electrodomésticos puedan usarse con normalidad.
- No tiene que costear mejoras voluntarias que el inquilino quiera introducir (por ejemplo, cambiar un sofá funcional por uno más moderno).
- Puede exigir que el inquilino repare o indemnice los daños causados por negligencia (rotura de cristal por golpe, quemaduras en muebles por descuido, etc.).
- Debe responder de los vicios ocultos o defectos preexistentes que no eran visibles al firmar y que impiden el uso normal del mobiliario.
En la práctica, muchos conflictos surgen porque el propietario pretende que el inquilino asuma como "pequeñas reparaciones" lo que en realidad son averías estructurales o por antigüedad. En caso de duda, conviene recabar un presupuesto o informe técnico que aclare el origen del daño.
Cómo actuar si descubres muebles rotos al entrar
Es habitual que, una vez te instalas y empiezas a usar la vivienda, descubras muebles rotos o averías que no detectaste en la primera visita. La forma en que actúes en los primeros días será determinante para evitar que, al final del contrato, te imputen esos desperfectos como si los hubieras causado tú.
Lo más recomendable es seguir un protocolo claro y documentado, que deje constancia de que los daños existían desde el inicio del arrendamiento o que se han manifestado de forma temprana sin que medie un uso negligente por tu parte.
- 1. Documenta los desperfectos: haz fotos y vídeos con buena iluminación, de cerca y de lejos, mostrando el contexto.
- 2. Revisa el inventario: comprueba si el mueble o electrodoméstico figura en el inventario y qué estado se indica.
- 3. Comunica por escrito: envía un correo electrónico, burofax o mensaje verificable al propietario o agencia, detallando los daños.
- 4. Propón soluciones: sugiere reparación, sustitución o retirada del mueble, según el caso.
- 5. Conserva todas las respuestas: guarda los correos y mensajes, por si más adelante hay conflicto con la fianza.
Ejemplo de mensaje inicial: "Tras mi entrada en la vivienda el día X, he comprobado que el somier de la cama del dormitorio principal está roto y no permite un uso normal. Adjunto fotografías. Ruego se proceda a su reparación o sustitución en el menor plazo posible."
Muebles que se rompen durante el contrato
Cuando un mueble se rompe o un electrodoméstico deja de funcionar durante la vigencia del contrato, la cuestión clave es determinar la causa: ¿se debe al uso normal y al paso del tiempo, a un defecto de origen o a un uso inadecuado por parte del inquilino? De esta respuesta dependerá quién debe asumir el coste de la reparación o sustitución.
En términos generales, el inquilino asume las pequeñas reparaciones derivadas del desgaste ordinario (por ejemplo, apretar un tornillo, cambiar una bombilla, sustituir una pieza de bajo coste), mientras que el propietario debe hacerse cargo de las averías importantes que impiden el uso normal del mueble o electrodoméstico, siempre que no se deban a un mal uso.
- Ejemplos a cargo del propietario: motor de la lavadora quemado por antigüedad, frigorífico que deja de enfriar, somier que se parte sin un uso anómalo, sofá que se hunde por desgaste acumulado.
- Ejemplos a cargo del inquilino: cristal de mesa roto por golpe, quemadura en encimera por apoyar una olla muy caliente, puerta de armario arrancada por tirar con fuerza excesiva.
- Zonas grises: colchón con manchas, arañazos profundos en muebles, patas de silla que se sueltan; en estos casos, la solución suele pasar por la negociación y el sentido común.
Siempre que se produzca una rotura, informa de inmediato al propietario, explica cómo ha ocurrido y aporta, si es posible, un informe o presupuesto de un profesional. Esta transparencia reduce sospechas y facilita llegar a un acuerdo razonable sobre quién asume el coste.
Fianza, desperfectos y retenciones indebidas
La fianza es una garantía que el propietario puede utilizar para cubrir rentas impagadas y desperfectos imputables al inquilino. Sin embargo, no es un "cheque en blanco" para renovar el mobiliario viejo ni para repercutir el desgaste normal derivado del uso legítimo de la vivienda.
Los conflictos más habituales surgen cuando, al finalizar el contrato, el propietario descuenta de la fianza importes elevados por supuestos daños en muebles que ya estaban deteriorados o que simplemente muestran un desgaste lógico tras años de uso. En estos casos, la existencia de un inventario detallado y de fotografías iniciales marca la diferencia.
- El propietario solo puede imputar a la fianza daños reales y demostrables causados por el inquilino.
- No puede cargar al inquilino la sustitución completa de muebles muy antiguos cuando el daño es menor o atribuible a la antigüedad.
- Debe justificar los importes descontados, preferiblemente con facturas o presupuestos.
- Si la retención es injustificada, el inquilino puede reclamar la devolución por vía amistosa y, en último término, judicial.
Recomendación: antes de entregar las llaves, realiza una última revisión conjunta, firma un documento de entrega de llaves donde se recoja el estado de la vivienda y haz fotos actualizadas. Si el propietario anuncia que descontará importes de la fianza, pide que lo haga por escrito y con detalle.
Cómo reclamar y modelos de comunicación
Cuando el diálogo informal no es suficiente para resolver un problema con muebles rotos en un alquiler, es necesario formalizar las reclamaciones por escrito. Una comunicación clara, respetuosa y bien estructurada aumenta las posibilidades de alcanzar un acuerdo y, si no se logra, servirá como prueba en caso de conflicto.
Lo ideal es empezar por un correo electrónico o carta sencilla, y escalar a un burofax con certificación de contenido si no hay respuesta o esta es negativa. En todo momento conviene mantener un tono profesional y centrarse en los hechos, evitando reproches personales.
- Identifica el contrato (dirección de la vivienda, fecha de inicio, partes firmantes).
- Describe los muebles o electrodomésticos afectados y el problema concreto.
- Adjunta pruebas: fotos, vídeos, informes técnicos, inventario firmado.
- Indica qué solución solicitas: reparación, sustitución, rebaja de renta, devolución de fianza, etc.
- Fija un plazo razonable para recibir respuesta o para que se ejecute la reparación.
Modelo básico de correo:
"En relación con el contrato de arrendamiento de la vivienda sita en [dirección], firmado el [fecha], le comunico que el siguiente mobiliario presenta desperfectos que impiden su uso normal: [descripción detallada]. Adjunto fotografías. Conforme a la normativa de arrendamientos urbanos y a lo pactado en el contrato, le solicito que proceda a su reparación o sustitución en un plazo máximo de [X] días. Quedo a la espera de su respuesta por escrito."
Errores frecuentes y cómo evitarlos
Muchos problemas con muebles rotos en contratos de alquiler podrían evitarse con algunas precauciones básicas. Conocer los errores más habituales te ayudará a anticiparte y a actuar de forma más segura desde el primer día, reduciendo el riesgo de conflictos y de pérdidas económicas al finalizar el arrendamiento.
Estos errores se repiten tanto en inquilinos primerizos como en personas con experiencia, especialmente cuando se confía en la buena fe sin dejar constancia escrita de los acuerdos o del estado real de la vivienda.
- No revisar a fondo el mobiliario antes de firmar o en los primeros días de entrada.
- No exigir un inventario detallado y firmado por ambas partes.
- Confiar en promesas verbales de reparación sin fecha ni constancia escrita.
- No comunicar por escrito los desperfectos detectados, limitándose a llamadas o mensajes informales.
- Asumir reparaciones costosas sin aclarar previamente quién debe pagarlas.
- No guardar facturas, presupuestos o informes técnicos de las reparaciones realizadas.
- Entregar las llaves sin un acta de salida ni fotografías actualizadas del estado de la vivienda.
La mejor estrategia para evitar problemas es documentar todo: inventario inicial, comunicaciones, reparaciones y estado final. Esta documentación no solo protege tus derechos, sino que también facilita un trato más transparente y profesional con el propietario.
Consejos prácticos antes de firmar y al salir
Tanto el momento de la firma como el de la salida son críticos para gestionar correctamente la cuestión de los muebles rotos en un alquiler. Una buena preparación en estas dos fases reduce al mínimo los riesgos y te permite negociar en mejores condiciones si surge cualquier discrepancia.
Antes de firmar, tu objetivo es dejar claro qué mobiliario se incluye, en qué estado se encuentra y qué compromisos asume el propietario respecto a reparaciones o sustituciones. Al salir, tu prioridad es demostrar que devuelves la vivienda en buen estado, salvo el desgaste normal por el uso.
- Antes de firmar:
- Visita la vivienda con tiempo y revisa cada mueble y electrodoméstico.
- Pide que se incluya un inventario detallado como anexo al contrato.
- Negocia la reparación o retirada de muebles claramente rotos o en mal estado.
- Si aceptas muebles deteriorados, que conste expresamente en el inventario.
- Durante el contrato:
- Comunica por escrito cualquier avería relevante en cuanto se produzca.
- No realices reparaciones costosas sin acuerdo previo sobre quién las paga.
- Guarda facturas y presupuestos de cualquier intervención en el mobiliario.
- Al salir de la vivienda:
- Limpia y ordena el mobiliario, dejando un aspecto cuidado.
- Revisa el inventario inicial y comprueba que todo sigue en la vivienda.
- Haz fotos y vídeos del estado final de cada estancia y mueble.
- Si es posible, firma con el propietario un acta de entrega de llaves que recoja que no hay desperfectos pendientes o que detalle los existentes.
Una actitud colaboradora y transparente, unida a una buena documentación, suele ser la combinación más eficaz para resolver cualquier discrepancia sobre muebles rotos sin necesidad de llegar a los tribunales.
Preguntas frecuentes
Las siguientes preguntas frecuentes resumen las dudas más habituales sobre qué hacer cuando en un contrato de alquiler hay muebles rotos o en mal estado, y cómo actuar para proteger tus derechos sin romper la relación con el propietario.
¿Puedo negarme a firmar si el piso tiene muebles rotos?
Sí. Si el estado del mobiliario no se corresponde con lo anunciado o con lo que necesitas, puedes negarte a firmar o condicionar la firma a que se reparen o retiren los muebles rotos. También puedes negociar una rebaja de la renta si aceptas el piso con parte del mobiliario deteriorado, pero en ese caso conviene que quede reflejado por escrito.
¿Quién paga si se rompe un electrodoméstico viejo?
Si el electrodoméstico ya era antiguo y se avería por desgaste normal, lo habitual es que la reparación o sustitución corresponda al propietario, salvo que el contrato disponga otra cosa de forma clara y respetando la normativa. El inquilino solo debería asumir el coste si la avería se debe a un uso inadecuado o negligente por su parte.
¿Puede el casero quedarse con la fianza por muebles ya deteriorados?
No. La fianza solo puede destinarse a cubrir daños imputables al inquilino y que vayan más allá del desgaste normal por el uso. Si los muebles ya estaban deteriorados al inicio del contrato o su estado actual responde a la antigüedad, el propietario no debería retener la fianza por ese motivo. En caso de retención injustificada, puedes reclamar la devolución.
¿Qué hago si el propietario no repara los muebles rotos?
Primero, reclama por escrito y fija un plazo razonable para la reparación. Si no responde o se niega, puedes valorar opciones como negociar una rebaja de la renta, acudir a un servicio de mediación, presentar una reclamación en consumo (si interviene una agencia) o, en último término, acudir a la vía judicial para exigir el cumplimiento de sus obligaciones o la resolución del contrato.
¿Es recomendable contratar un seguro de hogar como inquilino?
Es muy recomendable. Un seguro de hogar para inquilinos puede cubrir la responsabilidad civil por daños accidentales que causes en el mobiliario del propietario (por ejemplo, un cristal roto o un incendio doméstico), además de proteger tus propios bienes. Revisa siempre las coberturas y exclusiones para saber qué tipo de daños en muebles estarían cubiertos.
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